
La niebla creció en el corazón de los romanos llenándolos de terror,
aquí mismo,el general Décimo Junio Bruto "El Galaico" (el primer romano que pisó tierra gallega sobre el año 139 adC) se espantó al ver hundirse el sol en medio del océano. La superstición pudo con él y lo hizo retroceder. Quizá fueron sus propios miedos los que temió, pero desde entonces bautizaron a este mar como "Mar de las Tinieblas", un mar que albergaría todos los monstruos, pero que podia cobijar también el paraiso puesto que quizá la niebla lo único que hace es permitir que veamos fuera lo que ya esta dentro de nuestro corazón.
Quizá por esto aquí han venido siempre los peregrinos, ¿quién querria perderse después de adorar al Apóstol la oportunidad de ver el fin de las tierras y de imaginar lo que hay más allá de este mundo?
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La Catedral de Santiago de Compostela acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apostol Santiago, lo cual convirtió al templo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa durante la Edad Media a través del Camino de Santiago, una ruta en la que se seguía la estela de la Vía Láctea comunicando la Península Ibérica con el resto del continente. De hecho, el nombre de esta ciudad viene por "Campus Estellae" que dió lugar a lo que actualmente llamamos Compostela.

El templo pertenece a la tipología de gran iglesia de peregrinación, que se caracteriza por tener planta de cruz latina y una nave
lateral continua que rodea a la nave principal. Esta nave lateral que
permite a los peregrinos recorrer toda la iglesia sin interrumpir el
culto. La nave central se cubre con una bóveda de cañón y las laterales con bóveda de arista.
Destacamos sus fachadas que forman con sus respectivas plazas magníficos conjuntos urbanísticos. Entre ellas, la del Obradoiro fue realizada por Fernando Casas Novoa en 1740 (siglo XVIII); asimismo barroca es la de la Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela, modificada por Ventura Rodríguez; la de Platerías, construida por el Maestro de Platerías en 1103 (siglo XII); la Quintana y sobre todo, el Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica concluido por el Maestro Mateo en 1188 (siglo XII). A continuación las describiré:
- Plaza del Obradoiro
Esta plaza es el centro monumental de Santiago de
Compostela. Su nombre gallego parece derivarse de talleres (obradoiros) de canteros que trabajaron en la construción de la fachada barroca de la Catedral, que domina la plaza y dá la bienvenida a los miles de peregrinos que llegan por el Camino de Santiago.
Los edificios que rodean la plaza son: la Catedral, el Hostal de los Reyes Católicos (antiguamente hospital de peregrinos y actualmente parador nacional), el colegio de San Jeronimo (sede del Rectorado de la Universidad), y el palacio de Raxoi (sede del Concello de Santiago). Están respresentados los principales polos de la vida de la capital gallega: la religión, la educación, la atención al peregrino o viajero y la Administración.

- La Plaza de Quintana ‘Quintana’ es el equivalente a plaza, y ambas palabras designaban la terminología medieval a los espacios abiertos de uso público. La Quintana fue por excelencia, delimitada por la cabecera de la Catedral, el convento fundacional, el cementerio de canónigos y la primera casa consistorial.
La plaza aparece dividida en de los planos. La parte inferior, a
Quintana de Mortos (muertos), fue lugar de enterramiento hasta 1780, cuando por razones sanitarias y falta de espacio se optó ponerlo cementerio de Santo Domingos de Bonaval, y más tarde, por el actual cementerio de Boisaca. La parte superior de plaza es, por contraposición, a Quintana de Vivos.
El imponente muro del convento de Sano Paio de Antealtares delimita el conjunto polo este. Alfonso II lo fundó en el siglo IX para custodiar el sepulcro del Apóstol, función que en el siglo XI asumió el Cabido catedralicio. Los monjes beneditinos fueron sustituidos en el siglo XV por las beneditinas de clausura que hoy habitan este edificio, reformado en los siglos XVII y XVIII. En su iglesia se puede admirar un interesante Museo de Arte Sagrada que guarda el altar encontrado junto al sepulcro de Santiago. Y a las 19.30 horas, todos los días, se puede escuchar el servicio de vísperas cantado por las religiosas del convento.
Desde toda la ciudad se divisa el único elemento vertical de la plaza, la torre del reloj de la Catedral. Recibe el curioso nombre de Berenguela en honra al arzobispo Berenguel de Landoira, que ordenó su construcción en el siglo XIV. Luego era un fuerte cubo defensivo en el que las ameas no superaban la posición actual del reloj. El arquitecto Domingo de Andrade añadió el final y la ornamentación barroca que rodea a la mayor de las campanas de la Catedral, también llamada Berenguela, de 14 toneladas de peso, cuya nota del grave pode oírse marcar las horas.

A su derecha se abre el pórtico Real, lugar de salida de las procesiones litúrgicas. El largo muro barroco que protege la cabecera románica de la Catedral continúa hacia la puerta Santa, meta de los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela en busca del Jubileo que aguarda la quien atraviese la joven puerta Santa de bronce, colocada en 2004 por el artista compostelano Suso León.
- Plaza de las Platerías
La plaza sur de la Catedral, que debe su nombre a los obradoiros de
orfebres situados desde la Edad Media, está dominada por la única fachada románica que conserva la Catedral. En el friso
conviven apóstoles, ángeles y signos del zodiaco. El centro lo ocupa un estilizado Cristo, al cuyo lado está Santiago. En los portales, el tímpano de la izquierda parece representar la tentación de Cristo; lo de la derecha, escenas de la Pasión claramente reconocibles: el juicio de Pilatos, la flagelación y la traición de Judas. Otras figuras como el rey David y la creación de Adán decoran los muros laterales.
En el centro de la plaza, la fuente de los Caballos del siglo XIX
compone una curiosa estampa: cuatro caballos escoltan la una mujer que, sentada sobre un sartego, levanta en alto una estrella. En esta figura algunos investigadores quisieron ver la síntesis del nombre de Compostela, entendido cómo campo de estrellas (Campus Stellae). Detrás se alza la casa del Cabido, decorada con motivos geométricos típicos del barroco compostelano. Se trata de una verdadera cortina de una piedra de apenas tres metros de fondo, levantada polo arquitecto Fernández Sarela en 1758, con la intención de cerrar de manera casi teatral a plaza.

A su izquierda, en el arranque de la Rúa do Vilar, se encuentra la
casa del Deán. Esta casa-pazo del siglo XVIII, obra de Fernández
Sarela, fue hospedaje de los obispos que visitaban la ciudad. Ahora
funciona en ella la Oficina del Peregrino, en la que se expide a
Compostela, el certificado que acredita el sentido cristiano de la
peregrinación.
- La Plaza de la Inmaculada
Está enmarcada entre el convento de San Martiño Pinario y la fachada catedralicia de la Azabachería, que debe su nombre a la tradicional presencia de talleres dedicados a la talla del azabache. Allí desemboca el último tramo urbano de los Caminos Francés, Inglés y del Norte, que entran al casco histórico por la llamada puerta del Camino.
La primitiva fachada norte de la Catedral aparece descrita en el Códix Calixtino del siglo XII cómo la puerta del Paraíso, no sólo
por su belleza, sino porque representaba la historia de Adán y Eva, el pecado original y la redención. Ante ella estaba a Fons Mirabilis,
fuente hoy trasladada al claustro, en la que se aseaban los peregrinos antes de entrar a la catedral. El ambiente medieval se completaba con las mesas de los cambiadores de dinero, mezclados con vendedores de calzados, cuero y especias, y posaderos que ofrecían alojamiento.

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Fisterra. Fin del Camino de Santiago, fin del mundo. La situación geográfica de Fisterra cautivo a las legiones romanas al contemplar el hundimiento del sol en las aguas, al lugar donde la tierra acababa y el mar empezaba y lo bautizaron como Finis Terrae.
Antiguos geógrafos grecorromanos ubican aquí el Promontorium Nerium y el Ara Solis, el altar de culto al sol, construido por los fenicios y
que el mismo Apóstol Santiago fijo destruir al poco tiempo.
La singularidad de Fisterra surge de las muchas leyendas que envuelven estas tierras, que gracias a la memoria de la gente de este lugar siguen vivas, cautivando a todo aquel que se asoma a visitar el Fin del Mundo.
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